Una espera tonta que se reclama
Hace años, en primaria, le respondí a una compañera que me esperara. Ella no me creyó y dijo que sí me iba a esperar, pero sentada. Fue la primera vez que escuché esa expresión, y desde entonces me da risa cada vez que la escucho.
Por ahora espero ver si en realidad tenemos la visita de Volpi, Rivera Garza, Poniatowska, Velasco y ver de qué forma funcionan sus visitas; ver si las revistas que últimamente han salido, se desarrollan intelectualmente (Néctar, Altanoche, Lúdika) conservando su frescura; ver si continúan los espacios abiertos para la gente poco involucrada en la literatura (talleres, cursos); ver si los conciertos al aire libre y gratuitos siguen apareciendo en las plazas públicas; ver si aparece la obra de un escritor del estado que sorprenda y que rebase los límites de los autores locales.
Pero al mismo tiempo que espero, pues la vida tiende a ser aburrida al esperar, tengo que hacer lo que me corresponde: literatura. Debo sumergirme en aguas novelísticas profundas aún sin saber nadar. Debo arriesgarme, caramba, arriesgarme a hacer las cosas mal para aprender hacerlas bien. Tengo que tirarme de la torre más alta después de descubrir la forma de escalarla. No depender de lo que suceda para hacer, si no hacer para que suceda.
Por ahora espero ver si en realidad tenemos la visita de Volpi, Rivera Garza, Poniatowska, Velasco y ver de qué forma funcionan sus visitas; ver si las revistas que últimamente han salido, se desarrollan intelectualmente (Néctar, Altanoche, Lúdika) conservando su frescura; ver si continúan los espacios abiertos para la gente poco involucrada en la literatura (talleres, cursos); ver si los conciertos al aire libre y gratuitos siguen apareciendo en las plazas públicas; ver si aparece la obra de un escritor del estado que sorprenda y que rebase los límites de los autores locales.
Pero al mismo tiempo que espero, pues la vida tiende a ser aburrida al esperar, tengo que hacer lo que me corresponde: literatura. Debo sumergirme en aguas novelísticas profundas aún sin saber nadar. Debo arriesgarme, caramba, arriesgarme a hacer las cosas mal para aprender hacerlas bien. Tengo que tirarme de la torre más alta después de descubrir la forma de escalarla. No depender de lo que suceda para hacer, si no hacer para que suceda.
6 comentarios
Titania -
jos -
Anónimo -
syl -
jos -
Saludos.
Iván Francisco Sierra -